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Resultados electorales ¿Y ahora qué?

Por Alejandra Díaz

Nadie podría atreverse a decir que en esta contienda electoral faltó emoción, tensión o ánimo, y cómo no después de haber tenido una de las mayores participaciones del electorado, como sucedió hace 24 años en las elecciones del 94, jornada con más participación en la historia de México. (INEGI, 2018).
 
Ahora pasemos a lo más importante que nos concierne a todos como ciudadanos: los sentimientos o emociones después de conocer los resultados sobre quién ocupará el cargo máximo de nuestro país.

Si bien hemos sentido, en ocasiones pasadas, un sentimiento de insatisfacción al saber que el candidato por el que votamos no ha sido electo, algunos especialistas en psicología aseguran que esto puede impedir nuestro desarrollo laboral. Y no solo esto, sino que puede provocar cambios en la percepción de las cosas, tristeza o incertidumbre.

Es importante que comprendamos que fuimos parte de una gran fiesta democrática y somos el ejemplo para aquellos que, lamentablemente, dejaron de creer en sus derechos y obligaciones como mexicanos.

Es momento de hacer notar que seguiremos exigiendo que se haga valer la ley para fortalecer la legalidad y construir todos los días una mejor nación.

La convocatoria para todos será pasar de la simple y sencilla queja de siempre, a la crítica constructiva y propositiva que nos debería de caracterizar. Debemos buscar incidir democráticamente en los planes y estructuras del nuevo gobierno de los candidatos electos y volvernos el fundamental contrapeso del poder, sin importar el partido o las banderas.

Ser parte de la oposición social es una responsabilidad que no solo recae en la clase política, sino en cada uno de los ciudadanos, para que exista el cambio que realmente deseamos y merecemos.

En lo personal, a quienes tomarán próximamente los cargos en los puestos públicos, cuentan con mi voto de confianza, puesto que vigilaré y exigiré que cumplan con los compromisos que se propusieron durante las campañas.

Estamos frente a un cambio sin precedentes en la reestructuración de la fuerza en las cámaras altas y bajas del país. Fuimos y seremos parte del parteaguas de lo que, por el momento, aún no sabemos qué sucederá, sin embargo, debemos darle cara a todo lo que venga y tomar con fuerza nuestros deberes y responsabilidades para llegar al verdadero cambio.