ALUMNOS


- Portal Alumnos
- Acceso a Blackboard
- Acceso a Padres
- Acceso a Biblioteca Digital (SIB)
- Tutorial para Elaborar Horario
- Tutorial para Activar Correo Gmail

COACHES


- Acceso a Blackboard
- Acceso a Profesores

COLABORADORES


- Portal Colaboradores
- Portal Recursos Humanos
- Portal Bolsa de Trabajo
- Portal Expediente U-ERRE
- Acceso a Profesores

No somos iguales: porque el feminismo sigue siendo vigente

Por Eleana Terán Tassinari

En marzo, por ser mes de la mujer, se alzan comentarios sobre el feminismo y la igualdad, un diálogo polarizado que refleja la realidad en la que vivimos. Voces que piden a gritos equidad mientras otras condenan el feminismo como un movimiento obsoleto, el cual ya no tiene cabida en nuestra sociedad porque “las mujeres tenemos derechos”, porque no nos sentimos “ciudadanas de segunda”.

Lamento informarte, por más poco popular que sea mi comentario: no somos iguales. Hoy tenemos más derechos gracias a todas esas mujeres que marcharon, que dieron su vida, que fueron golpeadas y encarceladas para que nosotras nos podamos sentir como “iguales”, podamos tener trabajo, votar, decidir con quién casarnos y si queremos divorciarnos y tengamos la posibilidad de recibir herencia y propiedades a nuestro nombre.

Nosotras, con nuestro acceso a la educación, a trabajos bien pagados, en condiciones dignas, que podemos hablar y hacer que nuestras voces se escuchen, que podemos decidir sobre nuestro cuerpo, que sentimos que ya lo logramos, no hemos hecho nada. Nacimos con estos derechos, derechos que miles de mujeres (y hombres) lucharon para que tuviéremos, mientras nosotras nos despertamos, vamos a la escuela o el trabajo y tomamos decisiones desde nuestra posición de privilegio, una que nos da la ilusión de igualdad.

Pero no somos iguales, aunque así nos percibamos a veces.

Seguimos ganando menos que los hombres por el mismo trabajo, seguimos teniendo menos puestos en gobierno, menos puestos como CEOs en investigación y las ciencias, seguimos siendo acosadas en la calle y en el trabajo, asesinadas por nuestras parejas.
Tenemos que justificar nuestro comportamiento, nuestra vestimenta, nuestro consumo de alcohol si somos violadas. Vivimos violencia al grado que el 40% de las mujeres han sufrido algún tipo de acoso, 2 de cada 3 mujeres ha sufrido violencia o abuso (ONU, 2017) y 1 de cada 3 ha sido víctima de violencia sexual (WHO, 2017). Tenemos más probabilidad de ser violadas y asesinadas que enfermarnos de cáncer o contraer VIH, tanto que la ONU declaro la violencia sexual como pandemia en México, en donde cada 4 minutos ocurre una violación sexual (Norandi, 2010). Donde el 38% de las mujeres que han sido maltratadas no denuncian porque esta tan normalizado que no se le da importancia (Inmujeres, (N.D.)). Seguimos siendo violentadas y se vive peor si eres una mujer morena/negra, indígena, transgénero o gay (The White House Council on Women and Girls, 2014).

No sólo la violencia sexual nos oprime, también la violencia que nos auto infringimos para cumplir con lo que se espera de nosotras. Seguimos siendo sexualizadas, juzgadas por nuestros cuerpos si son muy delgados o considerados muy gordos, ofendiendo con nuestros senos si los utilizamos para amamantar, ya que son considerados sexuales antes de su función primaria: alimentar. Seguimos siendo juzgadas por cómo nos vemos en lugar de por nuestra capacidad. Se nos dice que somos hermosas antes de considerarnos inteligentes. Seguimos aprendiendo que los hombres nos molestan porque les gustamos, seguimos pensando que yo, por escribir este artículo, debo de ser una mujer fea, enojada y que odia a los hombres.

Y me pregunto, ¿Por qué tratamos el feminismo como si fuera una mala palabra? ¿Por qué el ser feminista es algo de lo que nos queremos esconder, evitando que nos asocien con ello por temor a ser mujeres histéricas y misándricas?

Te informo, no soy ninguna de las anteriores. El feminismo, a diferencia de lo que se cree popularmente y definido por el diccionario de Cambridge, es la creencia de que las mujeres deberían de tener los mismos derechos, oportunidades y poder que los hombres, recibiendo el mismo trato que su contraparte masculina. En otras palabras, es la noción de que las mujeres también somos personas. Por lo cual yo diré sin miedo y sin pena: soy feminista, soy una mujer que quiere continuar la lucha, que quiere asegurarse que yo, mis hermanas, mis amigas, mis hijas, mis sobrinas y todas las demás que vengan después de mí, se despierten con más derechos que con los que yo me fui a dormir. Lo hago porque seguimos siendo oprimidas sistemáticamente, porque seguimos siendo violadas y asesinadas y porque el feminismo no sólo beneficia a las mujeres, sino que también les da más derechos a grupos marginalizados, más libertad a los hombres y más poder de decidir a todos

Y te entiendo, entiendo a cualquiera que me esté leyendo y no concuerde conmigo. Que considere que si: ¡Ya lo logramos! ¡Somos iguales! Entiendo que no te quieras ver como una víctima, que te sientas empoderada, que te sientas oprimida. Te entiendo si crees que el feminismo es una mala palabra, que la lucha por la igualdad no nos compete a todos, que las feministas somos irracionales, locas e histéricas.

Así que te invito a que antes de rechazar la lucha feminista como marchas sin sentido o de mujeres insatisfechas, recuerdes y agradezcas a todas las que vinieron antes de nosotras para asegurarnos los derechos que tenemos hoy. Agradécele a las que marcharon, gritaron y no se conformaron, a todos y todas las que vieron realidades alternas a la propias, que a través de la empatía utilizaron sus posiciones privilegiadas para asegurarse que otros tuviéramos sus mismos derechos. Te invito a que leas, a que te eduques, a cuando tengas una duda te informes, preguntes a tus conocidos, veas películas y documentales, hables con mujeres distintas a tu círculo inmediato para ver cómo viven las demás.  

Mientras tanto yo, mucho y muchas más seguiremos luchando para que tú, todas y todos los que te rodean seamos iguales, en lugar de solo sentirnos como si lo fuéramos.


Perfil

Eleana Terán Tassinari

Actualmente labora en el Centro de Estudios sobre la Enseñanza y el Aprendizaje del Derecho (CEEAD A.C.) en proyectos especiales, colaborando en la transformación de la educación del Derecho y el fortalecimiento del estado del Derecho a través de la promoción de la educación terciaria y los vínculos interinstitucionales.

Apasionada de la investigación en género y feminismo, en especial su relación con las culturas visuales, violencia, identidad y neoliberalismo.

Tiene una maestría en Sociología y Cambio Global de la Universidad Metropolitana de Manchester y licenciatura en Diseño Textil de la Universidad de Monterrey.

 


Referencias

Inmujeres. ((N.D.)). Estadísticas de violencia contra las mujeres en México. Obtenido de Inmujeres: http://estadistica.inmujeres.gob.mx/formas/convenciones/Nota%20violencia.pdf

Norandi, M. (25 de Abril de 2010). Ocurre en México una violación sexual cada 4 minutos, dice la Ssa. La Jornada, pág. 35.

ONU. (26 de Noviembre de 2017). Erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas es primordial para garantizar un México 50-50. Obtenido de ONU México: http://www.onu.org.mx/erradicar-la-violencia-contra-las-mujeres-y-las-ninas-es-primordial-para-garantizar-un-mexico-50-50-%E2%97%8F/

The White House Council on Women and Girls. (2014). Rape and Sexual Assault: A Renewed Call to Action. Washington D.C.: The White House.

WHO. (ND de Noviembre de 2017). Violence against women: Factsheet. Obtenido de World Health Organization: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs239/en/