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Por Elsa Sada

¿Sabías que la falta de sueño es uno de los tres factores principales de estrés? Numerosos estudios científicos han demostrado cómo el estrés nos vuelve más vulnerables ante cualquier malestar y enfermedad. Si tienes que llevar a tu hijo a clases o al doctor porque se te enfermó y tu carro se descompuso, si tu vecino está en construcción con martillazos, el sábado desde las 7:00 A.M., o si te peleaste con tu pareja y tu mamá está en el hospital, son muchos los factores que pueden alterarnos. Si dichos acontecimientos se perciben como amenazas, sean reales o no, se desencadena la respuesta del estrés.

La reacción al estrés se produce cuando los acontecimientos de la vida superan nuestra capacidad para afrontarlos. El estrés del día al día puede llegar a provocar una alta tensión, irritabilidad, agobio y una sensación de frustración por no poder controlar ni dirigir nuestra propia vida. Así que si queremos sentirnos mejor y enriquecer nuestra salud, lo primero que debemos abordar es el tema de estrés, el cual es el principal asesino de nuestra felicidad y de nuestra salud, ya que nos imposibilita disfrutar de muchas actividades. Es necesario que, si deseamos disfrutar de una vida digna y de buena salud, incrementemos nuestra capacidad de responder con calma hacia la presión y con relajación en torno a la tensión. Es importante entrenar nuestro cuerpo a manejar y a reducir el estrés con hábitos saludables y así dirigir con tranquilidad las adversidades de la vida.


Las vacaciones son un excelente momento para reducir el estrés
Es imprescindible disfrutar del verano para renovarnos, recargarnos y regresar a nuestras labores con más energía y vitalidad. Podemos aprovechar las vacaciones para bajar el estrés y ponerle freno al ritmo frenético del día al día del trabajo, la escuela y la vida social que nos exige cada vez más.

Después de un tiempo, la vida se vuelve muy agitada y colérica. A lo largo del año son muchos los horarios que hay que cumplir: levantarse, desayunar, llegar al trabajo, al colegio, clases, actividades, compromisos, compras, cenas familiares, de trabajo, de amigos, etc. Sin duda, el sistema de vida impuesto por sociedades desarrolladas confiere un ritmo de vida rápido que para muchos puede ser frenético e incluso infligir en un desgaste tanto físico como psíquico.

El estrés provoca un metabolismo lento, debilita nuestro sistema inmunológico, acelera nuestro envejecimiento y nos hace indefensos ante enfermedades graves como son las relacionadas con el corazón, infartos, presión alta, ataques de pánico, cáncer, úlceras estomacales, fatiga crónica, migraña, depresión, entre muchas otras.

Es fácil para mí entender el desorden en la alimentación, los antojos a ciertos alimentos, las adicciones a estimulantes, los problemas hormonales y la fatiga que observo en el consultorio. Es natural desear liberar el estrés que por desgracia la mayoría descarga en hábitos tóxicos como el tabaco y el alcohol, los cuales producen aun más estrés. También liberan su estrés en impulsos por comer ciertos antojos, por consumir alimentos chatarra, incluso por beber bebidas estimulantes como el café, té, colas, entre otras y lo peor es que la mayoría de las personas acaba sin energía para hacer ejercicio, con poco tiempo para pensar, organizar, cocinar y comprar comidas saludables.

La principal ventaja que nos ofrece este periodo vacacional es tener tiempo para relajarnos, cocinar y dormir suficientes horas, lograr un sueño reparador es clave para conseguir un bienestar tanto mental como físico. Nuestro cuerpo necesita dormir profundamente para descansar y restablecerse. La recomendación es dormir mínimo de seis a ocho horas, tomando nota que las mejores horas son entre las 10:00 de la noche y las 6:00 de la mañana. Aunque se duerman ocho horas, de 12:00 de la noche a 8:00 de la mañana, no se descansa igual.

Cuando descansamos lo suficiente, estamos más alerta, somos más eficientes y somos capaces de tomar mejores decisiones. En cambio cuando nos privamos de horas de sueño, es más probable que cometamos más errores y tardemos más en cumplir con nuestras tareas. Cuando se adquiere un sueño reparador, se reducen automáticamente los niveles de estrés, comemos mejor y calmamos nuestros antojos.

Diez consejos para promover la salud y disfrutar sin estrés las vacaciones

  1. Vive el descanso sin objetivos: déjate llevar por el deseo del momento, duerme si tienes sueño o sal a pasear si así lo deseas.
  2. Come sano: comer saludable aporta innumerables beneficios para la salud y ayuda a prevenir muchas enfermedades crónicas, seguro te hará sentirte mejor.
  3. Toma agua: mantén una buena hidratación, especialmente en verano. Tómala diariamente para proteger tu salud y tu piel de los rayos solares que son los mayores agresores de la dermis y el principal factor de su envejecimiento.
  4. Desconéctate: olvídate por unos días de encender la televisión o la computadora, guarda tu reloj, apaga tu celular, tu iPad y el resto de cualquier tecnología que utilices de manera habitual durante el trabajo o en la escuela.
  5. Disfruta el aquí y el ahora: sin preocupaciones ni ocupaciones, sin pensar en el mañana. Pon toda tu atención en lo que haces y piensas. Disfruta de las sensaciones que te enriquecen y alejan del estrés y de la ansiedad, siente tu cuerpo y escúchalo. Aprovecha para conectarte contigo mismo, tus gustos, deseos y anhelos.
  6. Consiéntete: Permítete regalarte un masaje, quedarte en tus piyamas todo el día, ponte en contacto con algún ser querido, escríbele una carta o llámala para expresarle el amor que sientes por él o ella, conversa con tus hijos, tu pareja o amigos con el celular apagado. Cómprate algún regalo. Date un baño caliente antes de dormirte o escucha música relajante mientras disfrutas el día.
  7. Realiza actividades placenteras y relajantes: pon plena atención a través de todos tus sentidos. Ten contacto con la naturaleza y respira aire sano, baila, pasea por el bosque, por la playa o por el campo. Lee un libro apasionante (nada relacionado con el trabajo); ve al cine a ver una comedia divertida y ríete mucho (proporciona serotonina y endorfinas, hormonas relacionadas con la alegría y la felicidad). Haz manualidades o bellas artes (fotografía artística, pintura, jardinería, esculpir).
  8. Muévete: Practica algún deporte veraniego con el único objetivo de divertirte y relajarte, no de ganar. Si quieres aumentar tu nivel de energía es necesario mover tu cuerpo a través del ejercicio. Es la mejor manera de reducir la tensión.
  9. Respira: Los ejercicios de respiración ayudan a reducir la ansiedad y el estrés, además de ser una buena técnica de autocontrol. Respirar de manera controlada puede bajar la presión arterial, la frecuencia cardíaca, el ritmo respiratorio y generar calma. Basta disponer de 1 a 10 minutos para obtener excelentes resultados.
  10. Medita: La práctica de meditación ha demostrado generar efectos beneficiosos tanto a nivel físico como psicológico. Ayuda a llevar una consciencia plena de la realidad, de aceptación del aquí y ahora, sin quedar aferrado a los pensamientos o emociones que provoca nuestra mente. Por eso se la considera muy útil para administrar el estrés y reducir las emociones negativas. Lo ideal es practicar 30 minutos diariamente.

Si tienes algún problema hormonal como insomnio, diabetes, infertilidad, síndrome premenstrual, problemas de tiroides, problemas digestivos, dificultad para bajar de peso o facilidad para subir y acumular grasa en la cintura, antojos, cambios bruscos de ánimo como ansiedad y depresión, por mencionar algunos síntomas, te recomiendo revisar tu estilo de vida, alimentación y sueño. Cualquier duda o aclaración puedes contactarme a bienestar@elsasada.com, o llamar al celular de la oficina: 8110743953

www.elsasada.com 

27 July 2017

Elsa Sada


Experta en nutrición, Health Coach y especialista en bienestar empresarial

 

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