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Pareciera que el tiempo no pasó y que siguen siendo los jóvenes amigos que jugaban en el equipo de futbol soccer de la U-ERRE en los 80. Ahora se dedican a trabajar en empresas privadas, en organismos de Gobierno o a dirigir un negocio propio. Incluso algunos son deportistas profesionales.

Desde hace un par de años, los más de 40 exalumnos de la Universidad Regiomontana que formaron parte del equipo representativo de futbol soccer en diferentes generaciones, han vuelto a frecuentarse para convivir y recordar lo que llaman “la época de oro del deporte” en la Institución.

“Soy egresado de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Regiomontana, de la generación 1981-1986… y mi vivencia dentro de la Universidad, aparte de estudiar la prepa y la facultad, es que fui parte del equipo representativo de futbol soccer en la época dorada de la Universidad en cuanto a los logros deportivos”, platicó Hiram Vázquez Pola, abogado consultor actualmente.

“Había soccer, futbol americano, volibol, natación, softbol, algo de atletismo… Para nosotros, el formar parte de una universidad importante como la Universidad Regiomontana, y poder ser seleccionados para jugar en el representativo de la Institución, aparte de que te otorgaran la beca, que era una responsabilidad obtenerla, fue una bendición”.

La mayoría recuerda a su entrenador, Don Horacio Muñoz, como un guía de vida y no dejan de agradecer a este coach sus enseñanzas y los valores que les transmitió.

“Don Horacio se preocupaba mucho por los logros de la Universidad como institución”, dijo Vázquez Pola, “pero también por la guía y la formación de cada uno de los jugadores… Ver los logros que obtuvimos con las enseñanzas de don Horacio es muy valioso”.

Actualmente se reúnen aproximadamente 47 exjugadores de soccer, todos de diferentes generaciones, y recuerdan con cariño cómo su entrenador los ayudó a fortalecer valores como el trabajo en equipo, el respeto al compañero, a la Institución, el cuidar la propia persona y respetar la insignia del equipo.

Había tanto jugadores nacionales como algunos extranjeros que venían y que formaban parte de la Universidad, dijo, jugadores que alguna vez llegaron a jugar a nivel profesional, otros a nivel semi-profesional y que hoy en día son empresarios, líderes y que también dentro de lo que pueden hacer, ponen un granito de arena en la sociedad…

“Es un grupo que siempre está buscando el apoyo mutuo, pero también hacia la sociedad, recordando las enseñanzas que nos dio la Universidad…”, señaló Vázquez Pola.

Durante los últimos años, han buscado mantener cercanía. Normalmente hacen tres eventos al año: en abril, agosto y diciembre, donde se reúne la mayoría. Incluso, formaron un grupo donde integraron a las esposas.

“También hay que integrarlas para que sean Jaguares”, afirmó.

Luis Alberto Sepúlveda Ibarra, egresado del bachillerato de la U-ERRE y posteriormente de la licenciatura en Comunicación, recordó la ocasión en que llegaron a vencer al contrincante mayor, el equipo del Tecnológico de Monterrey.

“Recuerdo que en esos años no se le podía ganar al Tec de Monterrey, y el señor Horacio Muñoz formó un ‘trabuco’ (arma de fuego) de gente. Me siento muy honrado de haber pertenecido a ese equipo”, contó.

Entrenaban en el Río Santa Catarina y al llegar a los Campos Escamilla se encontraban muy bien preparados para jugar. El resultado fue la victoria sobre su rival.

“Fue así como se formaron los equipos gloriosos de la Universidad Regiomontana, tanto en la categoría juvenil como la mayor, siempre bajo el ojo y supervisión de don Horacio Muñoz y de otro entrenador, que es un director de una empresa muy famosa aquí en Monterrey… él es Ricardo Mateo de León, también exjugador y exestudiante de la Universidad Regiomontana”, agregó Sepúlveda.

“Fue una experiencia demasiado agradable, siento que fue una doble formación la Universidad creo que te da las bases de conocimiento para salir adelante, pero la disciplina si nos marcó en el equipo de futbol”, indicó Jorge Alberto Figueroa Méndez, egresado de Administración de Empresas en 1986 y entonces portero tanto en la juvenil como en la liga mayor.

“Estuve cerca de tres años en el representativo, entrenando directamente… Fue una formación desde el conocimiento… y la disciplina que, hoy por hoy, siento yo que, al momento de voltear para atrás y ver el reflejo de ese esfuerzo, de esas desmañanadas, o de no salir a un baile o a un evento porque tenías un compromiso al día siguiente con la Universidad… Siento que los frutos los vienes celebrando después. No los entiendes al principio, pero después te llenan de orgullo”.

Han pasado 35 años desde que estaban en el equipo. Ahora que vuelven a coincidir, siguen sintiendo el orgullo y amor por los colores de la Universidad.
“Hace cerca de tres años, un compañero, Luis, tuvo la gran idea, se juntó con dos o tres y empezaron a buscar a más compañeros… Nos fuimos juntando… En la última ya fuimos 47 personas, que de alguna manera, desde juvenil hasta mayor, estamos representando a la Universidad”.

Ellos coinciden en que su formación en la U-ERRE les permitió contar con las herramientas para la vida profesional, por lo que no dejan de recomendar a los alumnos de la Institución que aprovechen la oportunidad de estar en una escuela privada.

“Tuve la opción de irme a otros campus de la Universidad de Nuevo León y decidí por la U-ERRE. Quería trascender en el futbol profesional y por eso decidí venirme para acá”, relató Rolando Raymundo Esquer González, quien estuvo en bachillerato de 1985 a 1988 y jugó durante 18 años como futbolista profesional en diferentes equipos.

“Creo que lo que tuve yo acá fue una gran formación, la disciplina que había. El mantener una beca no era fácil, y no fallar a los entrenamientos”, comentó. “Hubo grandes amigos que ahora nos volvemos a reencontrar y pasamos horas enteras recordando anécdotas”.

También egresado de Administración de Empresas en aquellos años, Ricardo Mateo de León de Hoyos, compartió su experiencia como entrenador del representativo.

“Fui invitado por el profesor Horacio Muñoz Sánchez, me enroló, me ofreció una beca completa… hicimos el compromiso y toda mi carrera estuve becado… Intercambiamos algunas experiencias”.

Formar jóvenes sanos, con valores era su meta.

“De alguna manera, el profesor Muñoz y un servidor, hacíamos nuestro programa de trabajo con miras a que los muchachos se desempeñaran como personas sanas, correctas y creo que ha habido buenos frutos… y nos damos cuenta que la Universidad nos dio mucho, mucho que agradecer”.

Cada uno demuestra en sus comentarios su amor por la Institución y su agradecimiento por esas experiencias que les permiten tener ahora un equipo, en el que más que exjugadores, se sienten hermanos.

“Somos hermanos Jaguares, así nos llamamos”, señaló Vázquez Pola.

 

Unidos por el soccer y la U-ERRE

15 November 2017

Coordinación Exalumnos


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