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Por Thalía Alvarado

Esta pregunta se me ha planteado en el transcurso de mi estadía en un país diferente, aventurándome a conocer la magia de crear el lugar más feliz del mundo.

Nunca olvidaré la pregunta que los reclutadores de Disney me lanzaron vía correo: ¿Por qué debemos escogerte a ti?

No era sencillo responder sin pensar bien lo que les diría: pero en esos momentos, para inspirarme en dar mi respuesta, estaba escuchando la música de la The Little Mermaid y de ahí surgió mi respuesta: “Porque quiero ser parte del mundo”.

A veces tenemos tantos anhelos y sueños que parecieran imposibles y descabellados… En realidad no sabemos dónde estamos parados ni hacia dónde nos va a llevar ese camino que tenemos en mente; pero he aprendido algo: Cada pieza de nuestra vida y cada lugar por el cual pasamos es necesario para el siguiente paso a dar, es en sí como un viaje.

En un viaje sabemos que estamos de paso, conocemos la cultura, gastronomía y personas tan únicas de aquel lugar. Más lo único que nos llevamos son las memorias, los sabores, olores y los rostros en esas fotografías mentales que se llaman recuerdos.

Emprender este gran viaje implicaba algo más allá de mi  comprensión, algo que entendería tiempo después, que aquella Thalía que se subiría al avión no volvería siendo la misma. Y es así como me siento, dos versiones abrigan en mi interior, la versión de mí que mi gente en mi país conoce, y la nueva versión que este viaje está formando en mi vida. Es tan hermoso cómo Dios usa cada cicatriz, cada experiencia y cada circunstancia para acercarnos a aquella versión original que Él pensó que fuéramos.

Un cambio de espacio implica ser igual, solo que en una posición diferente; pero un cambio de vida es una metamorfosis donde se hace la verdadera magia.

Cuando veo mi experiencia profesional, al mirar atrás y ver cada una de esas “estaciones” que en mi viaje de vida he realizado, comprendo que era necesario pasar por ahí para llegar hasta donde hoy estoy.

Y antes de continuar, quiero agradecer a la U-ERRE por creer en mí. Estoy agradecida totalmente por la oportunidad que me brindaron al abrirme sus puertas con una beca cultural, de la cual estoy muy orgullosa, y después seguir confiando en mí al darme la oportunidad de graduarme y formar parte de su equipo docente para preparar a más alumnos soñadores, como una servidora, y ayudarlos a clarificar su vocación.

Y bueno, quizás algunos de los lectores se preguntarán cuál es la labor que estoy realizando ahora mismo; estoy muy contenta de formar parte de las filas de cast members. Digo que soy parte del show porque para Walt Disney, cuando estamos frente a los guests (invitados), TODOS estamos on-stage.

Soy partícipe del Cultural Representative Program en Epcot; cada día que hacemos la magia de los shows nos encargamos de que cada uno de nuestros invitados se vaya con una sonrisa al conocer un poco más de nuestra cultura mexicana; es gratificante cuando puedo ver la emoción de los niños al ver nuestras costumbres tan coloridas como México, el ver como por primera vez que degustan un taco o cuando les cantamos “Las Mañanitas” en español, cuando resolvemos sus dudas de dónde está Donald Duck vestido con traje típico de nuestro país o al verlos deseosos de escuchar al mariachi; o aquellos grupos grandes que vienen a disfrutar una margarita.

Son tantos lo momentos que pudiera describir, pero tan pocas las líneas para poderlo explicar, como cuando cada día en este lugar, antes de abrir el telón, se escucha la música de La Bella y la Bestia en todo el parque y que cuando uno está on-stage lo único que importa es crear la magia.

Más allá de una experiencia de vida, Walt Disney está CAMBIANDO MI VIDA. Al estar aquí y percatarme que por milésima de segundo voy viendo gente de todo el mundo que nunca he visto y que no volveré a ver es tan sorprendente, ver tan cerca cómo las mentes creativas de esta compañía hacen para resolver cada situación (improvisación) para que el show continúe, ver la calidad y el profesionalismo; pero especialmente, el trabajo en equipo. Todas son enseñanzas que me llevan a comprender que cuando sueñas y estás dispuesto a un cambio, debes de estar consciente que “aquello que estés dispuesto a dejar atrás determinara que tan lejos llegues en la vida”.

Vivir aquí es como estar en una burbuja… ¿no siempre tienes un ratón como jefe, cierto? Jaja.

Es muy interesante estar en backstage y ver a las princesas comer en la cafetería o descubrir cuando andan encubiertas entre los invitados; poder ver cómo Donald Duck se prepara antes de recibir a sus fans o ver cómo el equipo de pirotecnia se prepara para el gran final que clausura el parque. Son bendiciones que hoy por hoy tengo para compartirles. Esta compañía es mucho más grande de lo que me imaginé; es un enorme gigante de creatividad, innovación y visión, y lo que me deja pensando es cómo, a pesar de que el pionero de toda esta locura no se encuentra ya, el SHOW continúa bajo su misma visión y misión.

A aquéllos que aún forman parte de las filas estudiantiles quiero decirles que un día me encontraba como ustedes, soñando despierta, ya que este sueño de trabajar en esta empresa comenzó ahí, en un aula de la facultad, durante una clase de inglés; pasaron seis o siete años después para que se concretara este sueño, pero algo que sé ahora es que era necesario todo este tiempo para prepararme para esta gran aventura que, indudablemente, está creando en mí la verdadera magia que llevo dentro. Cada prueba, cada persona, cada risa y cada lágrima, Dios en su infinita misericordia la ha permitido para estar equipada para estar aquí y creer que ALL DREAMS COME TRUE.

No es fácil sonreír todo el tiempo y dejar atrás quién eres tú para ser parte del elenco y crear el lugar más feliz del mundo; pero que es ahí precisamente donde se crea la magia, cuando uno puede sonreír a pesar de todo. Eso es lo más bonito de esta empresa, el constante cambio que nos lleva a ser mejores seres humanos, porque al serlo nosotros, podemos irradiar una felicidad que podemos contagiar a nuestros invitados y así crear la cadenita de la felicidad.

Quiero dejarlos con esta parábola africana que me ha servido en mi caminar y que espero los acompañe  a ustedes. Caminen, sueñen y vuelen; en pocas palabras, QUE TENGAN UN BUEN VIAJE:

“Cada mañana, en el corazón del África nace un gacela; sabe que tiene que correr más rápido que el más lento de los leones porque sino será su último día de vida; cada mañana, en el corazón de África nace un león, sabe que tiene que correr más rápido que la más lenta de las gacelas porque sino será su último día de vida… Puede que seas león o puede que seas gacela, pero lo importante es que el amanecer te encuentre corriendo”.

 

28 November 2016

Thalía Alvarado


Licenciatura en Administración Gastronómica Generación 2010

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