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Por Marlene Covarrubias

El reto para los maestros de hoy es que no se rindan para que en su contenido académico hagan perdurar lo realmente esencial, que promuevan la prueba y error, que es la única forma de que un estudiante sea innovador, recomendó Tony Wagner, investigador principal del Instituto de Políticas de Aprendizaje en el nuevo Laboratorio de Innovación de la Universidad de Harvard.

“Recuerde que mucho de lo que usted enseña entra por una oreja y sale por la otra”, bromeó ante más de 300 personas que asistieron el miércoles 5 de octubre a su conferencia Creando innovadores, en la explanada del edificio CEDAE de la U-ERRE.

“Una buena educación se trata de desarrollar con la cabeza y el corazón”, indicó.

Actualmente, dijo Wagner, no se vive en una era de economía del conocimiento.

“Vivimos en la era de la innovación”, afirmó.

Entonces, la pregunta para los maestros es: “¿Cómo nos vamos a preparar ante los jóvenes para el mundo de la innovación?, ¿para ser ciudadanos en el mundo de la innovación?”.
Es necesario aprender a ser innovador para resolver problemas de nuevas maneras. Más, hay buenas noticias: el ser humano nació siendo creativo. Después, algo pasa, lo llaman escuela.

“En la escuela tradicional dejas de tener curiosidad para entrar en un modelo donde se busca el reconocimiento y se califican los resultados de cada alumno”.

Consideró que hay en estos ambientes escolares ciertas contradicciones, ya que miden y recompensan los logros principalmente.
“No hay nada de malo en eso, pero la escuela a innovadora promueve el trabajo en equipo para resolver conflictos, lo que no ocurre con el modelo tradicional”.

El investigador declaró que la cultura del salón de clases es de perseverancia, de seguir la teoría, hacer lo que se le dice al alumno, mientras que es muy diferente –y al parecer más satisfactorio- trabajar en un salón en colaboración con otros, tomando riesgos para solucionar problemas.

“Actualmente, al mundo no le importa qué tanto sabes o qué tan inteligente eres. Lo que importa es lo que haces con lo que sabes”, aseguró. “Que tomes riesgos y que puedas llegar a fracasar para aprender, no tanto el fracaso académico, sino aprender a base de prueba y error”.
Wagner resumió su tema, diciendo que para sobrevivir en este mundo tan competitivo, es importante desarrollar ciertas habilidades claves que inspiran a innovar:

Es importante tener pensamiento crítico, saber hacer las preguntas indicadas para ver más fácilmente la solución de los problemas.

Trabajar en colaboración con otros, ya que las soluciones llegan durante el trabajo en equipo. La innovación “muere” si los estudiantes no preguntan y hacen solamente lo que dice un líder autoritario (maestro).
Tener un liderazgo que influya en los otros para colaborar, no por el poder en sí.
Ser ágil y adaptarse a los cambios. El cambio es lo único permanente. Si en la educación se entiende esto, habrá equipos con responsabilidades que cambien.
Iniciativa y emprendimiento. La gente que emprende transforma el ambiente. Se necesita dejar que los estudiantes analicen, cuestionen, sugieran.

El juego, la pasión y el propósito son los elementos que hay que incluir en la manera de educar. Es el reto para los maestros no darse por vencidos y explorar para que los estudiantes encuentren pasión en lo que descubren y lleguen a ser adultos que retribuyan a la sociedad gracias a esa pasión.

Conozca más en su sitio oficial www.tonywagner.com

 

18 October 2016

Tony Wagner


Investigador Principal en el Instituto de Políticas de Aprendizaje en el nuevo Laboratorio de Innovación de la Universidad de Harvard

Conoce su sitio oficial en www.tonywagner.com

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