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Por Elsa Sada

 

Lo más práctico y seguro que conozco para bajar significativamente de peso es el “Registro de alimentos” o el “Diario de alimentos”. Las personas que anotan todo lo que comen y beben, bajan el doble o más de peso que aquellos que no lo escriben. Elaborar un diario de alimentos ejerce un efecto de autoconocimiento y de autocontrol sobre lo que se come y bebe porque despierta nuestro sentido de sensatez al reconocer y contabilizar todo lo que ingerimos. Nos favorece para descubrir las causas de porqué subimos y no bajamos de peso. Nos ayuda a encontrar nuestros errores y a exhibir nuestros excesos, picoteos y carencias de nuestra alimentación. En especial, nos sirve para examinar los hábitos alimentarios que hemos adquirido a lo largo de nuestra vida que pueden estar dominándonos sin darnos cuenta de ello. Observar y aceptar lo que ingerimos nos permite conocernos mejor y particularmente nos auxilia para reflexionar sobre lo que podemos cambiar y mejorar acerca de nuestra alimentación. Nos favorece para convertirnos en constructores de nuestra salud y responsables de nuestra pérdida de peso.

Mantener un diario de alimentos no tiene por qué ser una tarea complicada, incluso, parece que el simple acto de escribir lo que comemos nos anima a consumir menos alimento. Sin dejar de comer lo que nos gusta, podemos bajar de peso, con el simple acto de avivar nuestra consciencia podemos adelgazar. El mejor registro es aquel que se hace con actitud de apertura, sin juicios ni críticas, sin resistencias de nuestras costumbres para capitular sobre cómo intercambiar un hábito malo por uno bueno. Al creer en nosotros mismos y sabernos capaces de convertir nuestros sueños en realidad, podremos hacernos responsables de nuestro resultado.

Se sabe con certeza que la obesidad es una enfermedad con una fuerte influencia psicológica. Por este motivo, incluir en el registro las sensaciones asociadas al momento de consumir cada alimento y los sentimientos que genera lo que se come, o bien los motivos que le han llevado a comer dichos alimentos resulta muy útil en caso de que la persona tenga dificultad para comer saludable y no sepa con certeza cuál es la razón o los motivos por los que pierde la voluntad. Como lo dijo James Gordon, “No es que unas personas tengan voluntad para hacer las cosas y otras no. Sino que unas están listas para el cambio y otras no”.

En ocasiones el consumo de ciertos alimentos se asocia a sentimientos concretos que surgen en determinados momentos del día, a encuentros con determinadas personas, a la realización de según ciertas tareas repetitivas y aburridas, o el momento de la comida en el que puede que la persona esté sola o acompañada. El enfado, el nerviosismo, la ansiedad, la alegría desmesurada, el agobio, las prisas o el cansancio pueden motivar conductas insanas con los alimentos que conviene, primero, analizar y reconocer para después canalizar correctamente.

La mayoría de las personas pueden adelgazar si tienen un acompañamiento y un apoyo adecuado. El mejor Coaching que conozco es el que tiene como objetivo ayudar a la persona a responsabilizarse de su propio cuidado, es el que tiene como fin guiar a la persona a reconocer sus propias acciones para auxiliarlo a decidir por sí mismo lo que es mejor para él o ella.

Con frecuencia dedico una buena parte de la consulta a revisar y analizar el registro de lo que comen mis pacientes, principalmente hablamos de sus pensamientos, actitudes y sentimientos durante las horas de comida, así los ayudo a darse cuenta de sus costumbres. Te preguntarás ¿por qué? Porque para adelgazar es necesario adentrarnos a nuestros pensamientos y sentimientos porque nuestro cuerpo es el reflejo de nuestro estado mental y emocional. Especialmente los escucho con atención y les ofrezcoel Coaching mas apropiado para la ocasión y la información más contundente para el momento. Sesión a sesión les brindo las herramientas necesarias para que ellos o ellas vayan tomando las riendas de su alimentación, decidan qué comer, cuánto comer y cómo combinar sus alimentos.

 

En conclusión

La mejor forma de perder esos kilos de más y no volver a recuperarlos es siendo sinceros con nosotros mismos al aceptar lo que ingerimos. El registro nos ayuda a no autoengañarnos, nos asiste para tomar conciencia de nuestros hábitos y así mejorarlos y corregirlos. Lo importante es darle prioridad a nuestra salud y generar un futuro mejor. Es preferible comer sano que permitir una dieta dañina; es preferente hacer ejercicio y vivir sano que creer en las dietas milagrosas. Aristóteles nos dice: “Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito”. El registro de alimentos es la mejor herramienta para adelgazar siempre y cuando esté acompañado de una excelente asesoría.

 

Contactos
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18 July 2016

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